sábado, 20 de julio de 2013

HNO. JOSE CABRERA, IDDP OVALLE

Una obra de restauración maravillosa es la que realizó el Señor en la vida del hno. José. Un llamado a los jóvenes que están en el seno de la Iglesia, pero que no han tenido un verdadero encuentro con el Señor, a buscar a Dios. El mejor testimonio de vida personal de un cristiano es no haber estado en el mundo. Desde allí son muy pocos "hijos de la promesa" que pueden regresar. Muchos yacen perdidos para siempre. Es indudable que las promesas de Dios son firmes. Pero también es cierto que nuestras decisiones, especialmente las malas decisiones, pueden alejarnos irremisiblemente de ellas. La salvación es personal. La promesa para los hijos de los creyentes es para tomarla hoy y ahora, el Señor no impone la salvación, nosotros la tomamos..., o la dejamos. Si hacemos lo último, no pensemos que el enemigo de nuestras almas dejará ir a sus cautivos así como así. Puede que nunca haya un regreso, y puede que jamás haya una oportunidad de retorno para tomar la salvación. Y si la llega a haber, es probable que las heridas que se adquieran en esta lucha, dejen huellas y cicatrices indelebles en nuestras vidas. Huellas y cicatrices que jamás borrará el olvido.

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Rev. Hugo Egaña Matamoros, Presbítero, Pastor de la Iglesia de Dios Pentecostal de Diego de Almagro.